Depósito Ramos, una tradición familiar en la comercialización de plátanos en el Mercado de santa Marta.

Depósito Ramos, una tradición familiar en la comercialización de plátanos en el Mercado de santa Marta.

Hace muchos años, por allá en la década de los 60, don Gustavo Ramos Peña llegó a Santa Marta proveniente del sur del Magdalena y de los límites con el Cesar, específicamente del corregimiento de San Roque, en compañía de la señora Orfelina Manjarres. Juntos dieron vida a Depósito Ramos, un negocio dedicado a la compra y venta de plátanos, que con el paso del tiempo se convertiría en un referente para la ciudad.

Posteriormente, su hijo don Lizardo Ramos Manjarres (Q. E. P. D.), junto a la señora Yaira del Socorro Blanco González, asumieron el compromiso de continuar con esta tradición familiar. Don Lizardo, hoy fallecido, fue un ejemplo de lucha, perseverancia y trabajo honrado, valores que sembró en sus hijos y que hoy florecen en la nueva generación de Depósito Ramos.

Este es un negocio que la gente identifica y aprecia no solo por sus precios justos, sino también por la calidad humana de sus propietarios. Jorge Ramos, el hijo mayor, habla con alegría y orgullo de la empresa familiar y recuerda con gratitud que su madre, gracias a Dios, aún vive, y que como educadora les dejó enseñanzas y ejemplos que sirven para toda la vida.

Jorge, junto a sus hermanos Cristian y Belkis, madruga todos los días para comprar y vender los famosos megaplátanos, reconocidos por su gran tamaño y excelente calidad, capaces de rendir hasta 60 tajadas por cada unidad.

Al preguntarle a Jorge cuál ha sido la clave para permanecer tantos años en el negocio, responde con convicción:

“La perseverancia, la disciplina y la honradez que heredamos de nuestros abuelos y de nuestros padres son la base para seguir echando para adelante”.

“La gente nos quiere, nos respeta y nos aprecia, al igual que nosotros a ellos. Tratamos a nuestros empleados con cariño y respeto, y por eso la marca Depósito Ramos goza de fama y prestigio. Siempre con Dios en el corazón”, afirma.

La familia Ramos también se caracteriza por ser fiel seguidora del Unión Magdalena. No son “pasteleros” ni cambian de equipo según las circunstancias: al Ciclón lo llevan en la sangre, sin importar cómo esté, porque el amor por los colores es incondicional.

Finalmente, Jorge envía un mensaje de esperanza, salud, vida y prosperidad para todos sus clientes y amigos de cara al año 2026. “Hay que comer plátano, es un alimento lleno de vida y te mantiene alegre”, expresa con una sonrisa.

Gracias a todos los que compran y venden los megaplátanos, famosos por su tamaño y calidad. Aquí los esperamos, en Depósito Ramos, con el corazón abierto.

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