Portugal consiguió su clasificación a los octavos de final del Mundial 2026 luego de imponerse 2-1 a Croacia en un partido cargado de tensión, goles anulados y decisiones arbitrales que han generado debate a nivel mundial.
El encuentro, disputado con alta intensidad, tuvo un giro en la segunda mitad cuando Croacia logró ponerse en ventaja. Sin embargo, la reacción portuguesa no tardó en llegar: un penal sancionado tras revisión del VAR permitió a Cristiano Ronaldo igualar el marcador, devolviendo la esperanza a los lusos.
Cuando todo apuntaba a un desenlace incierto, apareció Gonçalo Ramos en el tiempo añadido para marcar el gol definitivo que selló la remontada portuguesa y su pase a la siguiente fase.
No obstante, el verdadero foco del partido estuvo en la polémica arbitral. Croacia llegó a marcar el gol del empate en los minutos finales, pero la acción fue anulada tras una revisión tecnológica que detectó un leve contacto previo —prácticamente imperceptible— que derivó en fuera de juego.
El uso del VAR y sensores en el balón fue determinante en la decisión, lo que provocó fuertes críticas desde el equipo croata, que consideró excesiva la intervención tecnológica en una jugada tan ajustada.
De hecho, el partido terminó con múltiples acciones invalidadas —hasta cuatro goles anulados—, convirtiéndose en uno de los encuentros más controversiales del torneo.
Con este resultado, Portugal se instala en los octavos de final, donde tendrá un duelo de alto nivel ante España, mientras que Croacia se despide del Mundial en medio de la frustración y la polémica.


