
La representante a la Cámara Ingrid Aguirre abandonó Fuerza Ciudadana de manera discreta, pero la tensión contenida explotó durante las Fiestas del Caimán, cuando una dirigente del caicedismo la increpó con insultos y acusaciones en pleno desfile. El episodio será denunciado ante la Fiscalía como violencia política de género.
Aguirre, quien había ocupado cargos públicos y se consolidó como figura del movimiento, decidió cerrar ese ciclo y buscar una nueva curul por el Partido Liberal. Sin embargo, la decisión generó malestar en sectores del movimiento liderado por Carlos Caicedo, y la tensión se acumuló hasta estallar en un espacio festivo y masivo como las Fiestas del Caimán.
Durante el desfile, Adriana Trujillo, dirigente visible de Fuerza Ciudadana, interrumpió a Aguirre mientras bailaba en una comparsa y la agredió verbalmente con insultos como “torcida”, “oportunista” y “HP”, además de acusarla de haberse “robado la curul”. El momento incluyó el lanzamiento de espuma y fue grabado y difundido posteriormente en redes sociales por la propia Trujillo.
Aguirre calificó lo ocurrido como un acto de violencia política y anunció que acudirá a la Fiscalía General de la Nación. “El día de ayer, durante las fiestas del Caimán, fui víctima de un acto de violencia política por parte de Adriana Trujillo, gerente liquidadora del partido Fuerza Ciudadana, quien me insultó y gritó públicamente durante el desfile y posteriormente utilizó las redes sociales para amplificar esa agresión”, escribió en su cuenta de X.
La congresista aseguró que este hecho se suma a una cadena de violencias políticas y de género que vivió durante años dentro de Fuerza Ciudadana, y que decidió callar para evitar la deslegitimación de su trabajo. “No se trata de un malentendido ni de un hecho aislado. Es una agresión directa, ejercida en un espacio público por una figura de poder dentro de una estructura política a la que entregué mi trabajo y servicio”, señaló.
Aguirre confirmó que denunciará los hechos ante la Fiscalía, dejando constancia formal de lo que califica como violencia política de género. “Denunciar es un acto de dignidad y también una forma de protección para otras mujeres”, afirmó.



